La firma Orejudo siente una gran admiración y predilección por uno de los exponentes más claros del arte renacentista, Sandro Botticelli (1444-1510), artista que solo se ausentó de su Florencia natal entre 1481 y 1482, para trabajar en la capilla Sixtina. Aunque el encargo prueba el reconocimiento que tuvo en su época, Botticcelli murió olvidado por sus contemporáneos y no recobró la fama y reconocimiento hasta finales del siglo XIX.
Este relieve es una libre interpretación de dos de sus madonas.
El tema apostólico es sin duda uno de los más socorridos del arte cristiano. La razón es muy sencilla: su influjo en la creación de las primeras Iglesias fue directo y sus primeros discípulos quisieron que perdurase su figura más o menos idealizada a través de los siglos.